Una casa abandonada fue nuestro refugio contra la lluvia.

Estuvimos en Punta Blanca, adentro de  las montañas -lo que queda- y en toda la costa del pacífico, en medio de la nada, salvo por dos casas.

Punta Blanca es un paraíso escondido y poco conocido por su difícil acceso. Solo se puede llegar en temporada seca.

La playa de aproximadamente 3 kmt de arena negra, solitaria, con enormes rocas dispersadas, es alimentada por un río de agua cristalina en donde el reflejo de los cocoteros es lo habitual.

Mientras que del otro lado, dando la espalda al mar, una pequeña colina en donde los árboles, llamados cuipos, adornan la composición de la naturaleza.

Cada árbol cuipo, en este punto geográfico, es enorme y están dispersos por el camino, lo que te permite sentirte en diminuto o caminando entre gigantes.

En realidad todo en esta esquina del mapa de Azuero es imponente: el rugido del mar, sus olas, las montañas, la vegetación y la cantidad de letreros que dicen: “Lots for sale”.

Estar en Punta Blanca es entregarse al des-contacto: no hay celular, internet y electricidad.

Aquella casa, que fue nuestro refugio por la lluvia, porque la idea era dormir en hamacas, solo conserva restos de las posesiones de quienes la habitaron, por lo dejado, era una familia de pescadores.

“Hay quienes buscan este tipo de aventuras para despertar sus instintos de supervivencia, otros tienen el llamado a explorar, otros necesitan  procesar el estar en un lugar sin el confort acostumbrado, mientras que hay quienes buscan pausar el ritmo frenético de sus modos de vida. Cualquiera que sea el motivo, siempre es positivo para la mente y el cuerpo, vivir otras experiencias entorno a la naturaleza”.

Árboles barrigones.
Árboles Cuipos.

 De noche 

Cuando oscurece en Punta Blanca, no hay más nada que hacer que dejarse ir por los sonidos, uno queda a merced del odio. Después de una fogata, reina la oscuridad. Pero también, es la hora de los otros habitantes que vienen a curiosear: miles de caracoles ermitaños que acamparon a nuestro alrededor.

Ahí, en medio de la oscuridad, vale también tener una hoja de papel y lápiz para entonces plasmar los pensamientos, las sensaciones, conflictos, y todo lo que pueda provocar perderse un poco.


Guía Práctica para llegar

Cómo ir a Punta Blanca desde Cambutal

Para llegar a Cambutal, Tonosí (ver mapa en Google Maps).

Cambutal tiene su pequeño pueblo  pero se debe ir más adelante, a la zona de los restaurantes y hospedajes de playa. Es aquí en donde se deberá recorrer la carretera, solo hay una, y verán que llega un punto en que no hay más asfalto. Sino un camino de tierra. Aquí empieza la travesía.

Seguidamente en la ruta se pasarán otros sitios como: La Punta, Horcones y Pedregral.

  • Observación: Hay pocas casas, y muy poca señalización, salvo por los letreros que dicen “se vende”. 

De Cambutal hasta Horcones puede ser 1:30 (caminando rápido).

De Horconos a Pedregal (2 horas, a buen rítmo de caminata).

Sabrán que llegaron a Pedregal, porque hay una cantina. Es la única del lugar, no hay más casas. Aquí se puede conseguir agua y hay cuartos para alquilar.

Cantina de Pedregal, Cambutal.

Después de Pedregal, inicia el verdadero reto, hasta Punta Blanca pueden ser 2 horas y medias (depende de las condiciones físicas, el ritmo al caminar y el clima).

Pasarán el río Pedregal, a su cruce hay una casa y seguidamente un par de lomas.

2. ¿Cómo saber que llegaste a Punta Blanca?

No hay letrero que te indique que llegaste, sin embargo para referencia: Hay dos casas en el camino, están una enfrente de la otra y un pequeño río, además son las únicas dos casas en todo el trayecto. (Lo siento no poder dar mejores referencias).

Vista del camino hacia Punta Blanca.