Primera carta: Boca Brava, no cámara, adentro de la isla…

Llevo un cúmulo de experiencias y vivencias acumuladas desde el último recorrido: estuvimos cinco días del 31 al 5 de noviembre rodando por algunos sitios que no conocía y otros a los que siempre regreso.

Utilicé todos los recursos digitales del momento: Booking y Airbnb para elegir bien donde nos quedaríamos a dormir, y así fue como elegimos ir al Golfo de Chiriquí.

Gracias a que olvide la memoria de la cámara… (sí, de nada me sirvió la foto de preparación de mi Instagram), no estuve en modo automatico tomando fotos. Pero sí llevaba una GOPro y el celular.

Pensando un poco, ¿desde cuándo nos volvimos tan adictos al clic instantáneo, y más allá, a no poder estar tranquilos sin tener que subir la foto en las redes? 

La maravilla del Golfo de Chiriquí

El Golfo de Chiriquí, que es en dónde queda la isla Boca Brava es maravilloso, y debo mencionar que es un Parque nacional marino protegido con muchas islas e islotes para visitar y en donde hay  una rica vida marina.

Mi nueva pasión: snorkeling. Foto: Isla Parida, Golfo de Chiriquí.

Estuvimos hospedándonos en una cabaña que tenía la mejor vistas de todas: una ventana de vegetación, tal cual un marco natural con vista directa a distintas islas.

Se llama Howlers Bay Hotel el lugar elegido, “Howler”, porque  Boca Brava está llena de monos aulladores, están por todas partes, y es fácil de verlos y, sobre todo, escucharlos.

Desde adentro de esta isla, se puede caminar por algunos senderos que te llevan a otras playas, no tan cristalinas, pero sí solitarias, llenas de cocoteros, árboles y casas olvidadas por quienes se dejaron llevar por el embrujo de vivir en una isla y después no poder viajar tan frecuentemente.

Aquí rodeada de tanta perfección, disfruté de la hamaca, las puestas de sol, de los picaflores (colibrí) y otros pájaros que venían de visita. Pero también de los colores, amaneceres, sensaciones, olores, risas, deleítes culinarios (fondas poéticas).  

Estuve sin cámara pero llevo todo en la mejor memoria, y cada vez que cierro los ojos, ahí están aquellos recuerdos que son para toda la vida.