Turismo sostenible y ecoturismo son palabras que cada día adquieren mayor relevancia para quienes buscamos otro tipo de experiencias, es decir aútenticas, alejadas de la prefabricación del “destino”.

En lo personal, busco este tipo de aventuras a menudo: repasando el mapa de Panamá, sintiendo curiosidad por pueblos, playas o montañas, que no están tan en el radar turístico, o simplemente por las ganas de estar en contacto con otro entorno.

¿Por qué hay que decirle sí al ecoturismo?

Existen diversas razones, las organizaciones que se dedican al tema del turismo sostenible (el ecoturismo es una variación) explican que, al hablar de ecoturismo se habla de viajes responsables a áreas naturales que conservan el medio ambiente, sustentan el bienestar de la población local.

¿Dónde encontrar este tipo de aventuras?

1. Achiote, Costa Abajo de Colón

Achiote está ubicado en el distrito de Chagres de la provincia de Colón, es un pequeño pueblo que se encuentra camino a Costa Abajo.

Debido a que está entre el Área Protegida San Lorenzo, el Lago Gatún y la Costa Abajo, este destino ofrece de todo: senderismo, observación de aves y otros animales, selva, lagos y playa. Es aquí en donde conocí un kinkajú y me inspiré al describir cómo es estar adentro de la selva, post dedicado a mis amigos del otro lado del continente.

Debo resaltar que Achiote  está en el mapa de los sitios favoritos para los observadores de aves que vienen a Panamá solamente con la intención de observarlas, esto no lo sabía y lo descubrí al hospedarme en el Centro El Tucán, quienes han desarrollado programas junto a la comunidad para los visitantes y de paso trabajan con guías locales que te llevan a conocer los árboles y plantas nativas, o  al sendero: “El Trogón” dentro del Área Protegida San Lorenzo.

También existe la posibilidad de navegar por el Río Chagres  o ir al lago Gatún, y por supuesto, conocer los poblados que están en la Costa Abajo de Colón en donde con algo de suerte se puede ver los bailes de Congo.

Achiote es simplemente maravilloso y el viaje resulta muy entretenido por lo abundante de la flora y fauna, además se puede pasar por las exclusas del Canal y si tienes tiempo ir hasta el Fuerte San Lorenzo.

Presupuesto:  $30 por día, dependiendo de las actividades y el dormitorio.

Se puede cocinar en el hostal, también hay fondas.

Carretera hacia Achiote, Chagres.

 2. Santa Fé: Cada vez que puedo me escapo a las montañas de Veraguas

Este sitio es muy especial, es el paraíso para quienes buscan senderismo en todos los niveles, conocer fincas orgánicas y trabajar, y/o ver ríos con cascadas de todos los tamaños. Pero también hay otra cosa que lo hace único, y es el espíritu comunitario que hay, ya que Santa Fé tiene la primera cooperativa campesina de todo panamá, y aún funciona.

Más razones para ir: el clima es fresco, las naranjas son deliciosas, hay una gran variedad de frutas y ricas fondas para comer al estilo tradicional, como la de los Hermanos Pineda. 

Santa Fé  tiene distintos tipos de hospedaje, yo aconsejo, el Hostal La Quia, aquí te querrás quedar viviendo. Es una casa de montaña hermosa con un gran patio y con una hospitalidad que nunca olvidarás.

Presupuesto: (dormir en hostal y cocinar) A partir $20 por día . 

3. Calovébora

La primera vez que fui a Calovébora no había carretera, lo menciono porque ahora sí se puede llegar hasta Río Luis, pueblito que queda dos horas antes, viajando en piragua.

Calovébora es el Caribe Veraguense, y por su remoto acceso es un destino aún virgen. Para mí encontrar sitios así es un verdadero regalo. Estando allá adentro, puedes experimentar el ritmo de la vida al estilo de la naturaleza,  pues no hay luz. Todo gira en torno a la luz solar y al estado del tiempo.

Si me preguntan qué es lo que más disfrute diría que, estar alejada de todo. Y poder presentarle otro modo de vida a mi hija.

¿Más sobre Calovébora? Aquí puedes leer una crónica y ver fotos de cómo es la vida en el otro lado del Caribe.

Presupuesto: $10 por día.

Se paga para dormir $3 en una casa de hospedaje, tienen colchonetas y hamacas.
La comida $5. Es muy económico, lo costoso es el viaje. 

4. Parque Marino del Golfo de Chiriquí

Hablemos de islas esparcidas por doquier, como si hubieran caído del cielo. Esto es el Golfo de Chiriquí.  Un destino natural en el cual no te puedes cansar de admirar, y que te dejará una sensación de gratitud por siempre.

Yo creo que con esta introducción te dejé claro por qué debes ir, sin embargo, también te puedo agregar que es un refugio para la fauna marina, te encuentras islas de aguas cristalinas y  desoladas para hacer snorkel y apreciar la vida submarina, y en temporada de ballenas, es un lujo.

La isla principal queda enfrente del pueblo de Boca Chica, se llama Boca Brava (si das clic puedes leer y ver fotos sobre la misma). Parte del sustento de los lugareños proviene del turismo, y si vas a en grupo puedes obtener un mejor precio para los tours, los cuales a diferencias de Bocas del Toro, no son masivos.

Si buscas un destino sin tanta gente, te lo recomiendo.

Dónde quedarse: Yo me quedé en Howlers Bay Hotel. Son cabañas con una vista maravillosa al mar. Ideal para no ver la pantalla del celular y sí sentirse acompañado(a) por muchos monos. Tienen cocina que puedes utilizar.

El amanecer desde la cabaña en la isla Boca Chica

Presupuesto: $50 x noche para domir (caben dos personas). El lugar tiene una cocina para uso de los huespedes, y $20 por persona el tour a las islas.

Recomendaciones:

  • Unirse a grupos de tours para bajar el precio.
  • Preguntar al lanchero todo sobre el tiempo de duración.
  • Llevar snacks al hacer el tour por las islas ya que son solitarias, no hay infraestructura.
  • Comprar en la comida para llevar en supermercados, en el pueblo solo hay tiendas.